Foro de la Mujer - Prólogo
 

PROLOGO del Libro 'El Foro de la Mujer, diez aƱos de encuentros'
por Marcela Miguens

 Creo que corresponde a modo  introductoria, comentar algunos aspectos acerca del origen de este proyecto que hoy, tras una década de vida y encuentros, devino tan felizmente un libro.

 
Trabajar con mujeres como  terapeuta de la Géstala en sesiones individuales, en  grupos  de formación y de reflexión durante más treinta años, me hizo sentir la necesidad de  crear y presidir un espacio de mujeres interesadas  en el país, en la Cultura y en los problemas sociales, en el nivel de lo público.
 
Como una rama de nuestra  Fundación Redes Solidarias  pensé un espacio diferente, de mujeres profesionales, sin hombres como testigos, donde poder intercambiar ideas, contar lo que está haciendo cada una, en fin; un espacio donde pensar y comprometernos en seguir creciendo juntas.
 
En Noviembre de 1999 once mujeres participamos del primer almuerzo fundacional: Lucia Gálvez,  Bela Tedia Uriburu, Fernanda Béliz, María Laura Leguizamón, Isabel Socas, Inés White, Graciela Borges, Marta Stevenin, Mariana y Mercedes Avellaneda. Aunque de distintas edades, profesiones, ideas políticas y hasta religiosas, nos unía un factor común: la capacidad de convocatoria.
Con Lucia Gálvez, brillante historiadora y escritora,   redactamos la convocatoria a nuestros almuerzos cuya sede sería, para empezar,  el tradicional comedor del Club del Progreso.
 
Con Bela Tedín Uriburu –dinámica empresaria, volcada a la cultura, productora de programas de radio y televisión–  nos bautizamos como Foro de la Mujer, no sin antes haber barajado otras muchas opciones.
 
Las pacientes y ex pacientes del Centro Educacional de Gestalt, junto a las voluntarias de la Fundación Redes Solidarias, fueron nuestras  primeras invitadas, que inmediatamente se integraron como activas participantes.  Con el correr de los meses iniciales, se fueron agregando muchas amigas y amigas de amigas  interesadas en la propuesta.
 
"Incorporadas casi al comienzo, fueron también activas participantes y pioneras del Foro ¨ Maria Teresa Solá , Irene Lawson, Maria Teresa Villaroel, Helene Imaz, Liliana Bonome, Janick Oliveira Cezar y Mireille Tardieu.  "
 
El Foro fue, así, consolidando un tácito “pacto de mujeres” con ganas de aportar su granito de arena para  la reconstitución de una  sociedad desecha. Aportamos la mirada femenina que rechaza de plano la violencia, la injusticia, la corrupción y el materialismo a ultranza.
 
Mi sueño original era abrir las puertas de todos los consultorios de Gestalt  conocidos por la profunda solidaridad que se logra  en  los grupos, para ganar el espacio público y practicar lo aprendido. Sin embargo, la práctica concreta del Foro resultó,  creo, superadora de aquellas primeras expectativas, impulsando la expansión centrípeta  de una energía colectiva. Se logró entonces capitalizar y hacer visible para el aprendizaje conjunto,  los procesos de crecimiento y desarrollo personal de tantas mujeres realizados alguna vez a puertas cerradas, en la práctica individual.
 
Tengo la convicción  coincidiendo con el pensamiento de Alan Touraine que “Asistimos a un cambio de lenguaje. Es el pasaje de un lenguaje social a un lenguaje cultural donde las mujeres tienen un papel central en las recomposición de nuestras sociedades”
 
Podría decirse que el individualismo ha vuelto a triunfar  sobre lo social, pero en esta oportunidad histórica lo ha hecho de  una manera diferente. Sobre las ruinas de una representación social  de nuestra existencia se revela una vuelta a lo cultural, a preservar lo único, lo singular de cada una de nosotras,  posibilitando la sinergia latente entre la existencia individual, singular,  y al mismo tiempo comunitaria.
 
Muchas mujeres tenemos  la convicción profunda de que con el siglo XXI emerge una nueva corriente humanística. Una corriente de fuerza inversamente proporcional a la  sociedad materialista e injusta que percibimos en lo superficial. Allí donde lo espiritual está –en apariencia– ausente, donde el “Dios ha muerto”  de Nietzsche parece reencarnar  en un “sálvese quien pueda” crece con fuerza superior un polo de atracción que estamos empeñadas en valorizar y divulgar. Esta fuente de fuerza  se manifiesta en una espiritualidad no adherida necesariamente a una religión en particular, sino a lo positivo de todas,  característica común que define a muchas de las mujeres con las que yo he tratado en el consultorio y en el Foro.
 
Si tuviera que definir nuestro Foro diría que está signado por la pluralidad dentro de la cual es esencialmente humanístico y espiritual.  Si me preguntan si somos feministas  la respuesta es y No. El feminismo fué un movimiento importante cuya enorme  labor reconocemos, pues gracias a las pioneras feministas la posición que tenemos hoy en día es tanto mejor que en el pasado. Pero no nos identificamos con los convencionalismos feministas. Una de las pioneras del Foro, Irene Lawson, dijo en uno de nuestros debates: “Me siento una feminista que adora a los hombres…. sabemos que somos iguales en derechos pero lo que menos queremos es parecernos a ellos”.
 
Las mujeres de Foro hablan el lenguaje de  lo no imperativo, de lo que requiere cuidado, de lo frágil, de lo vulnerable. Así impulsamos valores como  la solidaridad y la hermandad. Pero también somos aseverativas y dejamos sentir la  fuerza  de nuestras convicciones en el calor del debate político, social o cultural.  Sin embargo, tenemos como premisa evitar toda actitud sexista, machista, racista, discriminatoria o despectiva en cualquier sentido.
 
Desde el principio, como el teólogo Urs von Balthasar, asumimos que “la verdad es sinfónica”  No buscamos consenso sino  diálogo, recepción del otro,  y respeto por la diferencia.
 
Desde mi juventud, desde los gloriosos y esperanzados años sesenta –cuando creímos ingenuamente que la dramática experiencia de Vietnam, traería una lección definitiva de paz– guardo aquel No a la guerra; principio común a todas las mujeres del Foro.
 
También consideramos un objetivo compartido la voluntad de tejer redes para afianzar más y más  la democracia. Queremos vivir lo diferente del prójimo, no como una amenaza,  sino como una oportunidad de crecimiento.  Nos interesan  los vínculos familiares donde se potencia la creatividad y la alegría,  en lugar de la preocupación por  “quién tiene razón” o “quién tiene la culpa”.
 
En el plano nacional coincidimos también en cuanto a la necesidad de un cambio de conciencia basado en la Educaciónentendida como red de organización, diálogo, responsabilidad y trabajo en equipo.  Necesitamos políticas y políticos  que entiendan que están para  resolver  problemas concretos en lugar de repetir  teorías o regirse por ideologías. A su vez, en el plano internacional creemos en la construcción de un diálogo intercultural e interreligioso para exigir a los líderes del mundo un acuerdo urgente de convivencia que entierre para siempre la justificación de las muertes masivas por “causas  nobles”.
 
Final y primordialmente a la vez, quienes integramos el Foro de la Mujer estamos  comprometidas  con el desarrollo de nuestro país en armonía con el mundo  desde la convicción de que  evolución es  trascendencia, es conciencia, libertad, responsabilidad y conexión con el misterio de lo sagrado.
 
 
 
Marcela Miguens